Imagínese siguiendo los pasos de la manada, siguiendo la trashumancia de los caballos Mérens y Castillon y atravesando los pueblos de los Pirineos… La trashumancia es el desplazamiento estacional de los rebaños entre una zona donde los animales pueden alimentarse (los pastos de verano, por ejemplo) y su lugar de partida. Cada primavera, la subida a los pastos de montaña es una fiesta compartida por ganaderos, pastores, vecinos, senderistas(a pie y a caballo) y muchos turistas, que a veces viajan desde el extranjero para descubrir esta tradición única. En octubre, el camino de vuelta a las granjas es más discreto, pero también más animado, ¡porque los caballos son más fuertes y están más vivos! Pero vivir la trashumancia como jinete, ya sea subiendo o bajando, sigue siendo una experiencia inolvidable, aunque esté reservada a los jinetes más experimentados y acostumbrados a cabalgar al aire libre.
